La isla padece el SFM, el síndrome del Fanfarrón en Mallorca

¿Usted no sabe lo que es el síndrome del Fanfarrón en Mallorca? Estoy convencida de que usted también ha conocido sin falta a alguien que padece el SFM en el caso de que haya decidido vivir en la isla algo más de tiempo. El síndrome del Fanfarrón se encuentra a lo largo y ancho de toda la isla. Con frecuencia se trata de personas a las que les gusta darse más méritos de lo que en realidad les corresponde, les gusta apropiarse de los méritos ajenos y en parte están cerca de la megalomanía. Precisamente para el recién llegado a Mallorca, el SFM apenas es reconocible a primera vista y seguro que no es fácil separar el grano de la paja. De todas formas puede ocurrir que al camarero le guste hacerse pasar por el propietario del local entre los clientes y proveedores y que los turistas le pregunten al jefe verdadero dónde está entonces el propietario del negocio tan simpático para disparar de prisa una foto de recuerdo con él, o bien que los proveedores no se dignen a dirigirle ni una mirada al propietario verdadero. ¡Ah! ¿Esto sí que es una pequeña mentira, dice usted? ¡No! El SFM está muy extendido y parece que va a peor de año en año. El SFM se propaga tanto que nosotros hemos visto a toda costa la necesidad de informar acerca de ello. El síndrome del Fanfarrón en Mallorca es inofensivo en la medida que los demás no sufran daños. Por desgracia, las personas que sufren el SFM son a menudo peligrosas para otras. Ellos añaden grandes daños tomando el pelo a los demás o jugando con sus negocios. En toda la isla es sabido que hay tantos afectados con el SFM que una persona con experiencias vividas en Mallorca, no puede confiar en un desconocido que afirma tanto de sí mismo y sobre todo que se precia todavía mucho más. Desgraciadamente hay barones con el SFM tan astutos que son capaces de deslumbrar al más prudente de entre nosotros. Cuando se descubre la verdad a menudo es demasiado tarde. Los afectados por el SFM la mayoría de las veces dejan un montón de ruinas y de negocios destrozados tras de sí. El que sufre el SFM no tiene remordimientos de conciencia y aprovecha cualquier ocasión para dedicarse otra vez a su adicción al SFM pese a una ausencia de la isla a corto plazo y evidentemente sólo por la fuerza, hasta que se eche tierra sobre las infamias.
He aquí algunos ejemplos de casos:
El año pasado, al comienzo de la temporada 2011 en punto, se presentó en la Playa de Palma un matrimonio, presunto propietario de un hotel y gran empresario de Alemania. Ellos ofrecieron querer crear una cadena de chiringuitos, anunciaron ofertas de empleo y encargaron una agencia de publicidad. Al poco tiempo contrataron a cuatro empleados a los que se les prohibió molestar al propietario del negocio en el campo de golf incluso en situaciones de problemas graves. En el plazo de 12 semanas se descubrió la perturbación del SFM de la pareja. Atrás quedaron los cuatro empleados a los que se les estafaron sus salarios, una agencia de publicidad impagada, atrasos de alquiler por la villa de lujo y algunos otros se quedaron asimismo con las ganas. A pesar de todos estos sucesos la pareja dejó dar a conocer haber encontrado un nuevo nicho de mercado, ellos meterían baza pronto otra vez en la isla.
Un organizador estuvo asimismo tramando algo para nada bueno hace algún tiempo en la isla. De repente, a este hombre se le podía encontrar otra vez como de la nada en cada esquina de la isla y se tenía el sentimiento de que con seguridad estaba clonado. Todos lo conocían, pero nadie sabía exactamente de dónde venía él tan de repente. Él quería presentarse como nuevo organizador y se proponía una grandeza delirante o de gran delirio. Semanas enteras espantó a gastrónomos consolidados -a los que quería traerse consigo en el barco-, con presupuestos y bombardeó al Ayuntamiento de Palma con su petición de un lugar de actos para más de 20.000 visitantes. El fin de la canción es: sí, también él padecía el SFM. En Alemania se puso bajo arresto y aquí dejó miles de euros en deudas.
Siempre de nuevo tratan con nosotros personas, justamente aquí en la isla, que quieren distinguirse con palabras en vez de con hechos. Por lo visto el ansia de aparentar a cualquier precio algo que no corresponde a la realidad se ha convertido en Mallorca progresivamente en una enfermedad importante, no pudiéndose asociar el origen del MMS a ninguna clase social. Los síntomas del „Síndrome del Fanfarrón en Mallorca“ se encuentran de la misma manera en Portals Nous que en Arenal. Desde el albañil, que afirma haber sido antes un constructor, el empresario en quiebra que se designa como „capitalista“, las amas de casa que se califican como escritoras, etc. ¡El „síndrome del fanfarrón en Mallorca“ se propaga!