por Sabine Luft, astróloga de la escuela de Hamburgo, www.astro-adviser.com
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¡Oh, no, empieza de nuevo!
Apenas brilla el primer rayo solar a través de las nubes resplandecen también las primeras partes corporales que sobresalen de prendas de ropa demasiado ajustadas que dan la impresión de que se han adquirido en un estado de enajenación mental. En esa situación uno se pregunta si la compradora ha caído delante de uno de estos espejos imprevisibles en los grandes almacenes que le hacen creer, al menos hasta que salga del lugar del suceso, que todavía tiene una talla de ropa igual a la del biquini. O quizás la que lo lleva ya tenía, cuando lo compró, el nivel de alcoholemia como si hubiera bebido un cubo del Ballermann.
Menos es más, se dice en el lenguaje popular. Sin embargo, el inventor de esta sabiduría no se ha referido seguramente a la moda de baño. Es maravilloso cuando chicas jóvenes decoran la playa en biquinis ceñidos, verdaderamente no hay nada que objetar a esto. Lo malo es sólo que precisamente éstas que deberían dar una vuelta preferiblemente en la
sección de ropa con medidas como las que tienen las tiendas de campaña familiares de los grandes almacenes tienen que calzarse justamente en tangas con estampados de tigre y en biquinis con volantes de
color rosa.
Lo mismo vale también para los señores de la creación. Un tanga con estampado de tigre que no puede ser visto desde arriba por el que lo lleva a causa de su aspecto físico es más bien la peor elección a lo que hay que mencionar que la misma pieza de ropa queda bien como mucho al señor de la jungla…
También es naturalmente bonito cuando la protección solar se toma a la ligera. Hacia el comentario que la persona medio cocida a la que le encanta estar al sol quizás esté algo roja, se recibe entonces como respuesta a nuestros oídos y como si del disparo de una pistola se tratara “mañana estaré bronceado”
Ach, la vida no es fácil…


