Dr. Gabriele Hefele
Espere paquetes de Navidad
O bien: Same procedure as every year
No sé quien pintó la frase “Alemania-España en tres días” en los lados de los camiones,
pero esta debe de referir-se en el mejor de los casos al recorrido desde la frontera
alemana hasta Barcelona. Tras este, comienza el triangulo ibérico de las bermudas!
He aquí mi diario del año pasado, con una anécdota que sin duda se podrá apreciar
incontables años más.
19 de Noviembre. Nos llama la suegra para decir que sus galletas navideñas caseras ya
están de camino a España. Esta vez ha entregado el paquete a una empresa de transportes,
en vez de enviarlas por correo como en los pasados años, navidades en las cuales llegaron
las galletas a finales de Enero, una vez incluso sin exagerar, en semana santa.
20 de Noviembre. Le informo a mi vecindario rural de que los preciados dulces están
nuevamente en camino como todos los años. También Miguel el jardinero, a quién no le
gusta nada dulce está lleno de ilusión, pues las estrellitas de canela, bizcochos de vainilla
y galletas con nueces de mi suegra son insuperables en el mundo entero! Miguel puede considerarse afortunado de
que le ceda una bolsita.
27 de Noviembre. Llamada de la suegra a ver si ya hemos recibido el paquete. Le añado a mi casual respuesta que de todos modos nadie contará con ellas antes de la segunda semana de adviento
5 de Diciembre, San Nicolás. Que si aún no ha llegado nada? Le aclaro a la suegrecilla
que de todas formas entre el día tres y el diez no hay nada que funcione, ya que con dos días
festivos nacionales, toda España se antoja unas vacaciones pre-navideñas.
10 de Diciembre. La suegra empieza a molestar, le prometo un aviso inmediato tras la llegada
del paquete. Le pido el código del envío y pregunto si adjuntó nuestro numero de teléfono
móvil para la aclaración de nuestra ruta de acceso. Me confirma que si.
13 de Diciembre. Acabo preguntando a la central alemana, dónde puede estar… ver arriba.
Naturalmente doy con un call-center pero gracias a mis tres llamadas recientes consigo un numero de teléfono y un nuevo código de referencia para el envío en España, totalmente diferente.
14 de Diciembre. Hoy llamo al centro de asistencia al cliente en España, y para ello
utilizo todas mis quince palabrotas castellanas favoritas, durante el bucle de espera.
Por lo menos descubro que nuestro paquete ya llegó ayer a Barcelona, pero que ahora
tiene que ser enviado a la central en Madrid. Por experiencia, calculo dos días
de viaje para ese trayecto.
17 de Diciembre. En Madrid se sabe incluso que el paquete está encaminado a Palma,
y que desde allí se distribuye por toda la isla. Por lo tanto, será pasado mañana. Pero eso caerá en fin de semana, si no me equivoco.
18 de diciembre. Mientras tanto, la preocupada suegra necesita una notificación intermedia.
Se había tomado del todo en serio la frase “Alemania – España en tres días”.
20 de Diciembre. Encuentro una nota del repartidor en el buzón diciendo que no nos encontró
en casa – en la única media hora en la cual me atreví a dejar la finca para ir a la tintorería! Por lo menos con una simpática firma, vuestro “transportista amigo”.
En una mosqueada llamada de mi parte, pregunto porqué no se pudo acordar con una llamada al móvil, la fecha. Aprendo de este modo que se le prohíbe al repartidor generar gastos con el teléfono móvil de la empresa. Confundido, prometo una degustación de las galletas con capuchino incluido, y que ataré a nuestro perro negro, si se concluye la entrega antes de Navidad
24 de Diciembre, Noche buena, a las 13.15: Las galletas ya han llegadoooo! Miguel se ha despedido hace dos horas para sus vacaciones hasta el día siete de enero.
Mala suerte, este año no le tocará ninguna de los bizcochos de vainilla, estrellitas de canela, galletas con nueces…
